Next Floor de Denis Villeneuve

Mucho tiempo sin escribir por aquí. Bueno, esto de los blogs ya se sabe como va. En cierto modo tener un blog es como apuntarse al gimnasio el día 2 de Enero. Puede que sea peor, de hecho.

Y dicho esto vuelvo brevemente para compartir por aquí el corto Next Floor de Denis Villeneuve, uno de los directores más interesantes del panorama actual. Películas como “Prisioneros” lo dejan bastante claro.

El corto es una interesante pieza visual, con un gran trabajo técnico y una poderosa realización. Una pieza sin diálogos que puede ser entendida, en cierto modo, como una metáfora del mundo actual y de nuestra forma de consumir. Lo cierto es que no tengo ninguna idea de que realmente sea así, pero esa fue la impresión con la que me quedé.

 

Videoclips que molan: Jay Z – 99 Problems

Hoy traigo a la palestra un vídeo-clip que descubrí después de la canción a la que ilustra. No soy un gran seguidor del hip-hop. Lo mío son otros estilos. Pero he de reconocer que el sonido potente de la base “99 problems” me enganchó desde el principio. Tanto fue así que me puse a buscar algo más de información sobre la canción y el artista, hasta que hallé este vídeo-clip oficial y mi amor fue completo.

Hay quien dirá que este vídeo-clip no tiene nada del otro mundo, o tal vez sí. Según se mire, para empezar porque ganó diferentes premios en su día. En mi opinión es un vídeo perfecto para la canción para el que fue realizado. El blanco y negro es precioso, y tiene una fotografía que me encanta. Algunos retratos de los personajes que en él podemos ver son autenticas obras de arte. Engancha, simplemente, por sus imágenes, poderosas, extrañas, cotidianas y algo perturbadoras y por un montaje soberbio. Me viene a recordar algunas cabeceras de serie de televisión. Desde luego, bien podría ser una de ellas. Además, es un vídeo urbano. No es un vídeo excesivamente prefabricado y con escenarios de fantasía, aunque esta bastante preparado. La cámara se mueve suave, a cámara lenta y con una estabilidad estupenda fruto de un gran trabajo de steadycam. Eso no quita que estemos hablando de un vídeo de la calle, para un artista de la calle que está cantando sobre eso.

El director de la pieza es del conocido realizador de vídeo-clips Mark Romanek. El mismo tío que dirigió grandes vídeo-clips para Nine Inch Nails” como fueron “Closer” y, sobre todo, y para mí, “The perfect Drug”. Es un realizador que destaca por su capacidad visual y conceptual. Se nota que no se le escapa una y posee un gran conocimiento de la imagen y del arte. Uno de mis favoritos, sin lugar a dudas.

Como curiosidad: En el vídeo podemos ver al famoso productor musical Rick Rubin varias veces, y a Vicent Gallo.

Espero que ustedes lo disfruten.

Mi último trabajo: Vídeo-clip para InMune

logo inmune

Hace un par de meses largos (laaaaaargos…) estuve rodando un vídeo-clip en Barcelona para la canción de lanzamiento de la banda InMune. Para quien no lo sepa, InMune es la nueva aventura musical de músicos tan experimentados como el prestigioso cantante y músico Morti (Skizoo, ex mundus, Fantástico Hombre Bala). Le acompañan en el proyecto gente a la que conozco muy bien, y con la que compartí proyecto musical hace no demasiado tiempo. Me estoy refiriendo a Paulo Morete y a David Segado (guitarrista y bajista). Con estos ellos compartí aventuras musicales a través de un proyecto músical llamado EinSof. Pero de eso no vamos a hablar ahora, aunque puedes escuchar el EP que grabamos en spotify. La banda la completa Carlos a la batería.

InMune buscaba un vídeo-clip que reflejase la personalidad de la banda y de la música que practican, con un buen look y que abriera el apetito a sus seguidores cara a sus próximos lanzamientos. El rock de InMune es potente y oscuro, tiene ciertos tintes de pop y algo de metal. Reflejar todos estos elementos en el vídeo era importante. Así que estuvimos decidiendo el tono que este debería tener, aunando comentarios e ideas entre ambas partes. Por mi parte, les propuse hacer un pequeño, y muy velado, homenaje a los vídeo-juegos estilo “survival horror” en primera persona y a las películas estilo “found footage”, todo con cierta estética de película de terror. Les pareció que podía ser interesante y nos pusimos a ello.

El trabajo se rodó con una cámara Panasonic AG-AF 101a (planos de la casa) y una Lumix GH3 (los planos de banda). Ambas cámaras respondieron muy bien. Sobre todo nos llamó la atención la latitud de la AG-AF 101a, mucho mayor que la de la Lumix GH3 (que se comporta de forma impresionante). Es una lástima que esta última tenga un mejor codec y responda mejor antes situaciones de poca luz que la AG-AF. Desde luego, la combinación de ambas daría como resultado una cámara genial. Tal vez en el futuro, veremos.

El resultado es un vídeo-clip muy directo que presenta a una banda que ya está preparando su primer disco para septiembre y que con esta canción saltan a la palestra. ¡Esperemos que lo disfrutéis!

Video-clips que mola: Prison Sex por Adam Jones

A día de hoy todos los que estamos en esto del audiovisual hemos terminado haciendo vídeo-clips (más o menos). Y es que ahora es fácil rodar uno: tenemos acceso a las cámaras y a un mínimo equipo con algo de calidad, a los programas de edición y a los grupos, o músicos, para hacerlos. Sin embargo, hacer vídeo-clips que molen de verdad sigue siendo una actividad reservada a unos pocos.

Hoy traigo a la palestra el vídeo-clip del tema Prison Sex de la banda Tool. El vídeo ya tiene unos añitos pero a mí cada día que pasa me gusta más. Está realizador por Adam Jones, guitarrista de la banda y especialista en efectos especiales. En su día, el vídeo fue censurado por la MTV por considerarlo inapropiado, ya que tanto la canción como el vídeo trata el tema de los abusos infantiles. Sin duda, una temática espinosa.

La obra audiovisual es una maravilla de la animación que usa la técnica del stop-motion. Los diseños de los personajes, así como la ambientación y la realización lo convierte en uno de mis favoritos de todos los tiempos. Ni que decir tiene que la canción también me encanta, pero en este caso yo suelo ver el vídeo antes que escuchar la canción. Para mí ya son inseparables.

Que ustedes los disfruten:

 

 

F4M1L14, mi último cortometraje.

Llevo mucho tiempo sin escribir por aquí. Demasiado, supongo. Es lo malo que tiene un Blog frente a las redes sociales. Un Blog requiere un mantenimiento mientras que las redes sociales sólo precisan de la oportunidad y de algo de tiempo libre. Pero un Blog no, un blog necesita de mucho más esfuerzo; sobre todo si pretendes ofrecer contenido de calidad. Pero bueno, tampoco es plan de quejarse.

Como llevo tanto tiempo sin escribir me vais a permitir que os cuente que hace unos pocos meses presenté mi último cortometraje, titulado F4M1L14 (F4M1LY).

Después de un año desde el rodaje, que tuvo lugar en diferentes localizaciones de la Regio de Murcia, tuve la oportunidad de presentarlo en la Filmoteca Regional Francisco Rabal de Murcia, que amablemente me cedieron el espacio para la proyección. Desde aquí se lo agradezco. Es bueno ver como estos espacios, al menos en Murcia, se prestan a apoyar los eventos de cineastas regionales. Espero que siga siendo así, creo que todos salimos ganando con esto.

Imagen

El cortometraje trata de un hombre obsesionado con un proyecto científico revolucionario y su familia. Esa es la premisa para un corto de ficción de 12 minutos en donde a través de trazos de diferentes momentos en la vida de estos personajes intenté contar una historia muy grande en poco tiempo y obviando todo tipo de artificialidad. Buscando relatar una realidad muy plausible y alejada, en cierto modo, de la sofisticación cinematográfica que vivimos hoy día; y que es resultado de las posibilidades técnicas que tenemos a nuestra disposición ahora mismo. Esto, tal vez, fue lo más polémico y es que el corto se presta a todo tipo de efectos y juegos, pero yo decidí mantenerlo sobrio y algo desnudo.

Fotograma de F4M1L14

El corto cuenta con las maravillosas actuaciones de Alberto Mateo, Esther Uria y Laura Mateo como protagonistas. Fue un auténtico placer trabajar con estos actores. Sé que suena muy típico decir esto, pero realmente fue un placer. Entendieron a la perfección como pretendía llevar la historia a la pantalla y eso me ayudó mucho. Discutimos casi cada frase del guión, en un intento de hacerlas muy suyas con el fin de que interiorizaran mucho sus papeles y las motivaciones de los personajes. Creo que eso ayudó a que el trabajo con ellos fuera tan fácil y bueno. Sólo hay que ver el cortometraje para darnos cuenta de lo excelente que es su trabajo. Para mí fue algo interesante, ya que dejarle mucho espacio al actor siempre es arriesgado cuando cuentas con poco tiempo para rodar pero jugamos y el resultado gustó.

Ahora he empezado a distribuir el cortometraje. Espero que se pueda ver en diferentes festivales y que el trabajo tenga una acogida a la altura del trabajo que tiene detrás. Pero ya se sabe que eso es siempre una incógnita. No obstante confiaremos que así sea.

No sé cuanto tiempo tardaré en subirlo a la red para que la gente lo pueda disfrutar desde su casa y desde cualquier parte del mundo, si es que les apetece. Supongo que no tardaré demasiado, pero aún queda un poco para eso. Desde luego, este Blog se hará eco de ello cuando ocurra.

Fotograma de F4M1L14

No puedo terminar esta entrada si agradecer a todo el equipo y a todas las personas que ayudaron a que el corto llegase a buen puerto, todos grandes profesionales y auténticos expertos en lo suyo. Sé que, otra vez, suena muy típico esto que digo. Pero es que es cierto.

 

Fotograma de F4M1L14

Skyfall, gusto por lo clásico

Renovarse implica aceptar el cambio, y aceptar el cambio implica, también, aceptar como inevitable la pérdida de viejas costumbres. La renovación es siempre un proceso difícil, pues puede pasar por el desconcierto, la sensación de vacío y el miedo a lo desconocido. Sin embargo, la renovación es también una forma de aceptar que hay cosas que nunca cambian y que el espíritu inicial de aquello que pretendemos renovar estará presente hasta el final, haya renovación o no, sin traicionarse.

Skyfall es una película que se define en su primera imagen; algo que sabemos cuando termina la proyección. La película comienza con un pasillo oscuro en el que aparece, de repente, la silueta de un James Bond enfundado en su perfecto y elegante traje, al tiempo que blande, de forma defensiva, su clásica arma. Hace acto de presencia con un golpe de orquesta de la inconfundible banda sonora que ha acompañado al personaje desde sus inicios. Esa imagen, claro referente a la clásica entrada de Bond  (aquella en la que un punto de mira sigue al personaje, hasta que éste dispara contra ella), pone de manifiesto que nos encontramos ante una cinta que pretende recuperar los valores originales del personaje; y que pretende hacerlo sin olvidar que vivimos otros tiempos.  Es por lo tanto, Skyfall, y como ya se ha dicho en otros lugares, una película de James Bond. Ni más, ni menos. Una película a la vieja usanza, de las que podíamos llegar a echar de menos, pero con todo lo nuevo que deberíamos encontrar en una cinta de estas características en nuestros días. Sinceramente creo que esta película está destinada a conciliar el futuro con el pasado. No sé si la saga volverá a mirar atrás, pero está claro que Skyfall es un intento de dar lo mejor de lo viejo, con aspecto de nuevo.

Y es que ese el tema de la película. Una cinta en la que un James Bond clásico sigue viajando por el mundo, seduciendo a mujeres bellas y espiando sin ni siquiera llevar un portátil encima en pleno siglo XXI. James Bond no responde e-mails, al mismo tiempo que se enfrenta con un villano que no es otra cosa que lo opuesto al personaje original; una fuerza contraria que entiende y comparte su origen pero que ha evolucionado hasta adaptarse a la idea que hoy tenemos del miedo global.

Es el villano, de nombre Silva, interpretado por un gran Javier Bardem (que ha impresionado a la crítica con su interpretación) el que se enfrenta constantemente al mundo del viejo Bond con ciber-ataques y elaborados planes que van más allá de la dominación, o del dinero. Este villano simboliza la rabia contra el sistema, el caos y la venganza por una idea que trasciende las motivaciones del villano clásico (algo que ya vimos en “El caballero oscuro”, película en la que encontramos paralelismos). Silva representa la furia sin control contra un sistema que lo abandonó cuando más lo necesitaba y que ahora pretende poner en jaque. Es llamativo como, cerca del final de la película, Silva le comenta a Bond cuan agotador es el trabajo de campo, y que poco sentido tiene cuando existen herramientas que lo hagan todo más rápido y aséptico. Es precisamente en el final de la película cuando Bond se encuentra consigo mismo y vuelve a sus orígenes, con el fin de avanzar en su próxima etapa (James Bond es Escocés. Como dato curioso podemos contar que lo es por petición expresa de Sean Connery a su creador) Allí se enfrenta con su pasado, desprovisto de armas y en un lugar remoto; lejos de la tecnología de vanguardia o del mundo moderno, un lugar que puede simbolizar el origen primitivo y la lucha por la supervivencia. Un lugar en donde sólo James Bond puede triunfar.

Podría hablar mucho más de la película, ya que creo que es muy interesante el uso que ella encontramos de los símbolos. Aunque también creo que es puro cine de acción, bien entendido y bien contado. No hay que pensar que esta obra marcará un antes y un después (salvo en la saga Bond, claro) Pero es que realmente creo que hay un gran trabajo de dirección detrás; y eso lo digo yo, que nunca he sido fan de James Bond, pero sí que lo soy del bueno de San Mendes. Un director que demuestra de lo que es capaz en una cinta que no se parece a nada de lo que haya hecho con anterioridad.

Saludamos a este Bond, tal y como parece que lo hace la audiencia.

Mátalos Suavemente. En el imperio todo el mundo reclama sus ruinas.

¿Qué es Estados Unidos? Sí, es un país. Y una potencia económica, y un referente para lo bueno (y para lo malo). Pero yo no sé mucho más que eso, no es una sociedad que conozca lo suficiente. Sí, he visto películas y he leído libros que hablaban de ese lejano (y a veces quimérico) lugar. Pero no he estado allí el tiempo suficiente para saber qué es Estados Unidos desde dentro. Sin embargo, sí que estuve el suficiente tiempo como para saber que el dinero manda, que la cultura del dinero es una parte de su genética básica; eso es algo que aprendes rápido. 

“Mátalos Suavemente” es la nueva película que surge de la colaboración entre su director y guionista Andrew Dominik, y el productor y actor Brad Pitt. Una película de una factura cuidada e interesante, y que tiene entre sus filas a algunos de los mejores actores americanos de las últimas décadas. Todos, además, muy conocidos por su trabajos en otras películas de gangsters. Y es que es difícil no recordar la maravillosa Goodfellas (Martin Scorsese, 1990) cuando ves a Ray Liotta en pantalla. También es imposible no pensar en Toni Soprano cuando ves a James Gandolfini hablando de sus problemas, como un matón a sueldo de poca monta, alcoholizado y venido a menos. Hasta ahí todo bien, el efecto buscado se consiguió.

La película está ambientada durante la campaña electoral que llevó a Obama al sillón de la presidencia de su país. Brad Pitt interpreta a un matón a sueldo que debe de descubrir que ha robado, por segunda vez, una partida de cartas ilegal. No tardará en averiguar que han sido dos cacos de poca monta y bastante poco inteligentes.

Durante todo el metraje diferentes clips de audio de Bush y Obama, sirven de telón de fondo, de metáfora, para hablar de EEUU y de como lo que ocurre arriba está a años luz de lo que ocurre abajo y de cómo, aún así, está conectado a través de una mentalidad común. Siempre hay una radio encendida, una tele con un discurso o un debate. Es como si la política fuera el reflejo de lo que estamos viendo en las calles de la película, un reflejo de esa américa corporativa que rara vez se mancha las manos y que siempre sale limpia de cualquier circunstancia.

Sin embargo. la película a veces se pierde. En muchos momentos vemos pequeños destellos que nos recuerdan al cine de Tarantino, o del mismísimo Scorsese. Destellos que parecen querer sus usados por el director. También asistimos a un gran control y uso de la técnica. Tal vez no fuera esa la intención de la película (el tener esas referencias) pero muchos nos hemos quedado con eso. Especialmente en los largos y, al parecer, poco trascendentales diálogos que se muestran en pantalla. No he tenido el placer de leer la novela en la que está basada en la película (Mátalos suavemente, de George V.Higgins). Así que no puedo comparar, ni decir en qué lugar queda ésta respecto a la película. Al parecer en la novela podemos disfrutar de largos diálogos entre los personajes, con mucho ritmo y que pueden llegar a recordar a lo que Tarantino nos muestra en sus películas. Aunque esto, en la película, llega a fallar por momentos; resultando poco interesante y afectando a la narración propuesta en un principio.
Al final lo que nos queda es una película que tiene un aura particular, que mezcla una reflexión de nuestros días, con el cine negro y algo de comedia.  Tal vez la obra podría haber sido algo más si hubiera intentado ser algo menos, aunque se agradece el intento de crear un cine reflexivo y que juegue con los géneros y el mensaje.

Diamond Flash: El héroe que no es.

La primera vez que supe de Carlos Vermut fue cuando mi amiga Elena me enseñó en su portátil su cortometraje Maquetas. Este corto, que fue ganador del Notodofilmfest, me pareció muy interesante y divertido. Demostraba un talento especial para jugar con el drama, la comedia negra y con ciertos elementos de la cultura de nuestro tiempo, algo que no siempre es fácil y que, personalmente, valoro mucho. Tiempo después, este mismo cineasta, me dejó bastante impresionado con su corto para el REC Murcia: Michirones. Una pieza extraña, colorista (con power ranger incluido) y llena de un sentido del humor basado en una visión muy particular de lo que podríamos llamar “lo cotidiano”. La verdad es que veo mucho de esos dos cortos en el primer largo de Carlos Vermut, Diamond Flash, que tuve la oportunidad de visionar  el pasado viernes en la filmoteca Regional Francisco Rabal.

Lo cierto es que, hacía tiempo que andaba detrás de tener la oportunidad de verlo. Supe de su existencia cuando estábamos cerrando la programación del primer C-FEM, e incluso estuvimos pensando en intentar traer el largo para su proyección dentro de la muestra del festival. Sin embargo, ya era muy tarde para hacer cambios de programación de la muestra y no lo hicimos. Afortunadamente, la filmoteca se ha ocupado de traernos la película.

Si hay algo que puedo decir de Diamond Flash es que es una película difícil. Es densa, personal, avanza lentamente, es ambiciosa a su modo y, sobre todo, es una película muy oscura. Un tema tan escabroso como es el de los malos tratos es tratado en la película (por no hablar de otros) con una naturalidad que a más de un espectador le ha resultado incómoda. Sobre todo por tratarse de una película de mujeres, una película en dónde ellas llevan todo el peso de la historia. En dónde son víctimas y verdugos al mismo tiempo. Pero, es precisamente esa naturalidad, y la frialdad con la que el autor aborda toda la narración lo que hace que me parezca una película inteligente. Una obra cuya planificación revela, en ocasiones, la libertad de producción con la que ha sido realizada y que creo muy atractiva. Además, la película está dotada de un humor negro (y de una ironía tristemente trágica), sofisticado pero sencillo, en continua lucha con la tragedia. Una mezcla que dota a la obra, aún más si cabe, de un aura especial.

Sin embargo, no creo que Diamond Flash sea una película que aborde la tarea de contarnos algo desde la perspectiva de sorprendernos con una historia. En mi opinión se acerca mucho a propuestas de realizadores que prefieren contarnos lo que se escribe en las esquinas de las grandes aventuras, antes que narrarnos la aventura en sí. Y es que detrás de todo lo que no vemos en esta película hay una gran aventura, con enigmático enmascarado incluido.

Casi para terminar, comentaré algo que considero curioso. Es algo que nunca antes me había pasado viendo una película, y es lo siguiente: Cuando acabó la proyección me quedé pensando en que si Diamond Flash era una buena película, tal vez podría ser una gran novela gráfica. Sé que esto que digo no parece tener mucho sentido (salvo porque el autor es un conocido escritor y dibujante de comics). La verdad es que la forma de plantear la película, su narración y como juega con el tiempo a través de capítulos, me evocaba mucho a un lenguaje propio de una novela gráfica . Tal vez es una cosa mía, pero tuve esa sensación.

Sería injusto terminar este texto sobre la película sin hacer referencia a sus actrices (y actores). Porque Si algo tiene Diamond Flash son buenos actores. Carlos Vermut ha seleccionado un casting potente. Desde luego esta historia no hubiera podido funcionar sin unas actrices que la mantuvieran en lo alto en ciertos momentos.

En definitiva, una película realmente independiente. Una película que a muchos les costará digerir, pero que demuestra el talento de un realizador del que, yo al menos, espero seguir disfrutando en el futuro.

PD: No voy a hacer ninguna referencia al hecho de que sea una película autofinanciada, con muy poco dinero y rodada con una Lumix GH2 (cámara que conozco bien). Creo que, al final, cuando el tiempo pase el hecho de ser una producción mínima y valiente es algo anecdótico. Lo que queda es la película, la obra y la intención de ser realizada. No se trata del dinero que tengas, se trata de lo que vas a hacer. De lo que haces, en realidad. Así que en ese sentido felicitaremos a su realizador/productor, pues ha llegado a la línea de meta sin tropezar. Eso sí que merece un aplauso. Eso sí que es difícil.

DRIVE

La película DRIVE es una de las últimas sensaciones cinematográficas del momento. Una película que genera todo tipo de comentarios, tanto a favor como en contra.  Pero sobre todo hace una c0sa: que la gente vaya al cine. Así que vamos a celebrar, por un lado, que haya llegado a las pantallas españolas, porque un servidor cree que es de esas películas que hacen afición al cine. Sin embargo, también creo que es una película un poco tramposa; pero necesaria. Tal vez porque cubre un hueco estético, e incluso generacional. Así que celebraremos, por otro lado, el paseo por el cuidado y divertido artificio que nos ofrece.

DRIVE,  es esa película que hace del enigma del personaje principal su principal baza para no contarnos nada. Nunca sabremos nada de ese hombre tranquilo, enigmático, despiadado pero de buen corazón. Ni casi nada de ninguno de sus personajes o del mundo que le rodea. Hay que reconocer que tiene su valor el ser capaz de convertir en héroe a un personaje tan lejano y artificial; tal vez como autentico reflejo del carácter del escenario que envuelve a la historia: Los Angeles. Así que sí; se le debe de reconocer al director la capacidad de construir una historia vacía (y digo esto sin haber leído el libro en el que está basado el guión) sobre la luz de unos fuegos artificiales espectaculares y bellos pero baratos. Uno no sabe bien si la película cuenta una historia o simplemente existe como justificación de un motivo estético.

Éste rubiales SÍ que te va a ajustar las tuercas.

En algunos foros ha sido definida como una película de acción de “arte y ensayo”. Pues será que eso. Es una buena definición. Sobre todo si nos apoyamos en la idea de que DRIVE no quiere contarnos nada, sólo ofrecernos una degustación.

Diría que DRIVE es como un cuento de hadas y duendes, princesas y caballeros en los que mueren muchos pero nunca sufren, ni sangran o, si lo hacen, es porque son malvados y ese es su castigo, o porque la tragedia les envuelve como seres desgraciados pero bondadosos. Y digo esto porque el prota de DRIVE deja un reguero de sangre y cadáveres a su paso sin que nadie se percate, conduce a cientos de kilómetros por el centro de la ciudad y se pasea por LA con la chaqueta ensangrentada y nunca pasa nada. Salvo que le da lo suyo a los malos muy malos. Al parecer es ese aura de incorruptibilidad y espíritu justiciero lo único que necesita para que nadie se interponga en su camino.

Esta claro que el prota de DRIVE es la versión moderna y motorizada del caballero que busca fortuna, totalmente desarraigado y que comente el error de engancharse a algo de lo que huye: la emoción auténtica.

Podríamos encontrar un referente anterior en “León, el profesional”. Es lo que se me viene a la cabeza, aunque también está claro que la relación entre los personajes y la evolución de los mismos en la cinta de Luc Besson es mucho más interesante e impactante. Aunque al final es, más o menos, lo mismo. Una máquina fría y perfectamente engrasada que pierde su condición de frío espectro social cuando encuentra algo que le toca su alma humana.

Sí, DRIVE es una película artística de acción, o un corto. Uno con poco diálogo y que se ha pasado de duración. O, simplemente, es la película que la MTV hubiera producido en 1982 si la MTV  se hubiera dedicado a eso, a producir películas para museos en aquella época. O un reflejo de lo perdidos que estamos en esta época en la que vivimos.

Sea como fuere, me reitero, es una de esas películas que hacen afición al cine. No se le puede pedir mucho más. Tampoco creo que quiera ofrecer, ni siquiera, eso.

POR TUS OBRAS TE CONOCERÁN

“No recomendaría seguir mi camino. Es demasiado trabajo. A veces me pregunto ¿por qué sigo? Porque las alternativas no me convencen. De vez en cuando, la gente me pregunta si deberían ser guionistas o directores. Y les suelo decir que, si encuentran la felicidad en cualquier otro campo, adelante.

Si te dedicas al arte es porque no tienes elección. “

Paul Schrader, guionista de cine.

Extraído del documental “Tales from the script”

Estas palabras, del famoso guionista Paul Schrader, me dan la excusa perfecta para hablar de lo que, para mí, supone la creación artística desde un punto de vista íntimo. Algo que sólo está recomendado para el yonki creativo, para aquel que no está satisfecho con la realidad que le rodea y necesita, de una forma constante, reinventarla, repensarla y cuestionarla.  Para ese que, de alguna forma, entendió que lo que hace es producto de quien es. Y no al revés.

Si para un creador hay algo así como un “infierno común”, sin duda ese es el escenario de la insatisfacción personal y privada en el que vive la mayor parte del tiempo, y de todos los deseos contrapuestos que uno puede encontrar en ese estado. Y es que en todo creador hay un ego, una voz interior que desde la suficiencia que le proporciona su propia creatividad le dice “eres bueno, puede que muy bueno; destacas. Mereces más, puedes hacerlo”. Al mismo tiempo hay un sentimiento crítico que no para de gritar: “eso no es suficiente, no lo es”.

Sí.

Además, y  finalmente, hay que sumar una tercera voz: la que te dice que podrías estar haciendo cualquier otra cosa más sencilla y práctica. Que sería más feliz si no pensaras tanto.  Tener una vida más “fácil y normal”.

Pero eso es imposible. No podrías intentar hacer otra cosa. Porque lo que haces te define y te identifica, te hace encontrar a tu verdadero YO.  Aunque ese YO no te guste, ni te haga feliz a largo plazo. De eso va el arte, al menos para mí. Crear es un proceso que en parte se basa en encontrarte cara a cara con quien eres para felicitarte y odiarte al mismo tiempo.

Son muchos los creativos que desde una melancolía cierta, aunque un poco llorona, se quejan amargamente de esa insatisfacción que les impulsa a crear y a expresarse, pero de la que no consiguen zafarse. Se quejan de la infelicidad incompresible que les genera su estado. De cómo desearían un mundo azul, y de cómo sólo consiguen verlo todo gris. No es que no puedan huir de esa sensación, que pueden, es que si lo hacen dejan de ser quienes son.  Y eso sí que les da miedo. Al fin y al cabo, serán artistas amargados pero al menos son artistas.

Así que podríamos decir que lo peor es que todas las voces tienen algo de razón.  La lucha interior está servida. Una lucha muy dura que no te llena sino que te vacía si no encuentras el virtual confort del equilibrio que la madurez puede llegar a darte. Pero, aún así, siempre vas a tener a esas tres voces peleándose dentro de tu cabeza.

Dicen que “por tus obras te conocerán”. Y tanto que sí.  Pero nadie te dice que tú, también, te conocerás por tus obras. Más que los demás.