Mátalos Suavemente. En el imperio todo el mundo reclama sus ruinas.

¿Qué es Estados Unidos? Sí, es un país. Y una potencia económica, y un referente para lo bueno (y para lo malo). Pero yo no sé mucho más que eso, no es una sociedad que conozca lo suficiente. Sí, he visto películas y he leído libros que hablaban de ese lejano (y a veces quimérico) lugar. Pero no he estado allí el tiempo suficiente para saber qué es Estados Unidos desde dentro. Sin embargo, sí que estuve el suficiente tiempo como para saber que el dinero manda, que la cultura del dinero es una parte de su genética básica; eso es algo que aprendes rápido. 

“Mátalos Suavemente” es la nueva película que surge de la colaboración entre su director y guionista Andrew Dominik, y el productor y actor Brad Pitt. Una película de una factura cuidada e interesante, y que tiene entre sus filas a algunos de los mejores actores americanos de las últimas décadas. Todos, además, muy conocidos por su trabajos en otras películas de gangsters. Y es que es difícil no recordar la maravillosa Goodfellas (Martin Scorsese, 1990) cuando ves a Ray Liotta en pantalla. También es imposible no pensar en Toni Soprano cuando ves a James Gandolfini hablando de sus problemas, como un matón a sueldo de poca monta, alcoholizado y venido a menos. Hasta ahí todo bien, el efecto buscado se consiguió.

La película está ambientada durante la campaña electoral que llevó a Obama al sillón de la presidencia de su país. Brad Pitt interpreta a un matón a sueldo que debe de descubrir que ha robado, por segunda vez, una partida de cartas ilegal. No tardará en averiguar que han sido dos cacos de poca monta y bastante poco inteligentes.

Durante todo el metraje diferentes clips de audio de Bush y Obama, sirven de telón de fondo, de metáfora, para hablar de EEUU y de como lo que ocurre arriba está a años luz de lo que ocurre abajo y de cómo, aún así, está conectado a través de una mentalidad común. Siempre hay una radio encendida, una tele con un discurso o un debate. Es como si la política fuera el reflejo de lo que estamos viendo en las calles de la película, un reflejo de esa américa corporativa que rara vez se mancha las manos y que siempre sale limpia de cualquier circunstancia.

Sin embargo. la película a veces se pierde. En muchos momentos vemos pequeños destellos que nos recuerdan al cine de Tarantino, o del mismísimo Scorsese. Destellos que parecen querer sus usados por el director. También asistimos a un gran control y uso de la técnica. Tal vez no fuera esa la intención de la película (el tener esas referencias) pero muchos nos hemos quedado con eso. Especialmente en los largos y, al parecer, poco trascendentales diálogos que se muestran en pantalla. No he tenido el placer de leer la novela en la que está basada en la película (Mátalos suavemente, de George V.Higgins). Así que no puedo comparar, ni decir en qué lugar queda ésta respecto a la película. Al parecer en la novela podemos disfrutar de largos diálogos entre los personajes, con mucho ritmo y que pueden llegar a recordar a lo que Tarantino nos muestra en sus películas. Aunque esto, en la película, llega a fallar por momentos; resultando poco interesante y afectando a la narración propuesta en un principio.
Al final lo que nos queda es una película que tiene un aura particular, que mezcla una reflexión de nuestros días, con el cine negro y algo de comedia.  Tal vez la obra podría haber sido algo más si hubiera intentado ser algo menos, aunque se agradece el intento de crear un cine reflexivo y que juegue con los géneros y el mensaje.

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